Hay varios aspectos de la política nacional los cuales caracterizan a uno u otro partido. Se entiende que los Demócratas están a favor de los derechos reproductivos y que los Republicanos quieren en su gran mayoría eliminar el derecho al aborto y la protección legal a los homosexuales. Pero cuando hablamos de la política hacia los inmigrantes es cuando los partidos demuestran acciones que son a veces esquizofrenias.
En las últimas semanas se ha desatado un torbellino político entre los republicanos del estado debido a los cortes presupuestarios propuestos por el Gobernador Carcieri en referencia al seguro de salud de miles de niños indocumentados. El presidente del partido en Newport, David Quiroa, criticó abiertamente al gobernador dándole un voto de no confianza por esta actitud anti-inmigrante. Este fue seguido por una respuesta del director de comunicaciones del gobernador Carcieri, Steve Kass, el cual no pudo ocultar sus colores anti-Latinos al instar a todos los Latinos de Rhode Island a que les demos las gracias a todos los “contribuyentes” del estado por la generosidad que han tenido con nosotros. El señor Kass, el cual se gana mas de 100 mil dólares por esta labor tan poco profesional en nombre del gobernador, y el mismo gobernador, tuvieron que pedir disculpas a los miles de Latinos que se sintieron ofendidos por los comentarios inapropiados del cual fuera un comentarista de radio, ya conocido por sus programas los cuales eran dirigidos desde un punto de vista completamente xenofóbico.
El problema de David y de muchos republicanos Latinos es el indiscutible hecho de que el partido Republicano tiene en su seno a los políticos que han impulsado las medidas más represivas en contra de la comunidad indocumentada. Desde la creación de un muro de tres niveles hasta la eliminación de servicios sociales como salud, educación y mantenimiento, estos son productos los cuales los republicanos tienen que explicar a los votantes Latinos, los cuales ven esta política no como anti-inmigrante, si no anti-Latina. Representantes como Tom Tancredo y ex-gobernadores como Pete Wilson, ambos republicanos, proponen legislaciones que echarían a la calle a millones de estudiantes Latinos y hasta les negarían la ciudadanía a los hijos de indocumentados nacidos aquí. El mismo programa de reforma migratoria del Presidente Bush envuelve la esclavitud legalizada de millones de trabajadores indocumentados los cuales no tendrían derecho a obtener la ciudadanía americana y serian expulsados después de trabajar 6 años aquí. David y los republicanos Latinos se encuentran en una encrucijada política la cual pone en duda cualquier acercamiento que puedan hacer hacia la comunidad Latina. Los trabajadores indocumentados en este país son nuestros hermanos y es con su sudor que se forja un futuro económico mejor para este país. Aparte de lo que tiene que ver con la justicia social, los indocumentados son parte esencial de la economía de este país, y ya es tiempo de que sean reconocidos por ambos partidos como el recurso que son. Los republicanos Latinos tendrán que decidir en algún momento si están con Dios o con el diablo.